Enya. Dulce Noviembre.
Quién me lo iba a decir...ha pasado ya un año desde que comencé a teclear mis primeras palabras escritas en esta especie de diario digital allá por un 6 de Noviembre, y la verdad me enganchó, y a la vez de entretenimiento me sirvió para echar fuera toda esa "mierda" que llevamos dentro y que de un modo u otro el deporte u otras formas de expiación ya no lograban callar ni calmar. Durante este tiempo la realidad me ha golpeado y sin embargo lo encuentro como algo positivo, aunque he necesitado tiempo y sosiego para considerarlo como tal, observo que he crecido como persona, simplemente he rascado o han quitado para mi las escamas y armadura que adornaba al caballero fantasma.
En este año he conocido a gente que ni por asomo intuía su existencia, unas veces mi alma ha deambulado como un colgante péndulo hasta al fin hallar el punto de gravedad justo en el que posarse, a modo de un reloj atómico, hasta dejar de oscilar y tirar barillas para llegar a la precisión exacta y punto de partida de saber quién era.
En fin, no quiero rememorar ahora todo lo vivido y sentido en este año, no es mi intención ponerme en plan melancólico y pastelazo, porque entre otras cosas ese no es mi estado de ánimo ahora, simplemente quiero agradecer a todas esas personas que han estado ahí acompañándome en este viaje pendular, que continuarán estando a pesar del tiempo, del cómo seamos cada uno, de nuestros egoísmos, irracionalidades y cabezonerías; agradecer su paciencia a esa persona que apostó y supo esperar, a vosotros seres anóminos que invertís vuestro tiempo en compartir con los demas un pedacito de vuestras vidas a la vez que creáis lazos con otros dejándonos que vuestras historias acunen nuestros deseos, haciéndonos pensar que los sueños en algún momento se hacen realidad.
Media ya Noviembre y el Otoño marca las calles de Jaén despojando a los árboles de sus hojas, la lluvía hizo acto de presencia en días anteriores y aún se recuerda en coches negros, como el mío, cubiertos de polvo y gotas de agua rellenas de arena. Las horas de luz van menguando y los colores del campo se vuelven más húmedos, grises y azulados los perfiles de las montañas que arropan esta ciudad, los horarios invernales retoman sus ancestrales posiciones dejando paso a la rutina quien nos devulve a la calidez de las mesas camillas, los largos paseos antes de que el sol esconda sus últimos rayos, las tazas de te caliente entre las manos ante la calidez de los amigos en Colombia 54 o en la tetería de Renfe, las tardes de cine ése en el que nos cogemos las manos, volver a colocar la ropa de invierno en el armario y dejar sitio en los cajones para ordenar los calcetines, respetarme en mi silencio en mi momento mientras leo, buscarte debajo del nórdico ese con el que me tapo hasta los ojos, observar a la gente cogiendo setas en la cañada de la Hazadilla mientras nosotros seguimos, a nuestro ritmo, nuestro sendero con las mochilas acuestas, prepararte una infusión después de cenar mientras nos ponemos alguna serie esperando que llegue la hora en la que Morfeo toca a nuestra puerta para despertar al día siguiente con ganas de reir, de desayunar, de abrir las ventanas y dejar que el frio aire despeje y deje posar nuestros sueños....todo eso es para mi este tiempo, el invierno que va poco a poco asomando sus manos en este horizonte jaenero.
Antes de nada ahí va un ramo de camelias para el "Señor Solitario" (no me gusta llamarte el Hombre Solo) y mis mejores deseos para su inseparable amigo ya que me consta lo ha pasado algo mal con la gastroenteritis aderezado de un poco de tristeza.

Esta semana no he dejado de escuchar la banda sonora de una pelicula que tiene ya tres años pero de la que por casualidad, como todo lo bueno en esta vida, oí un fragmento en RNE radio 5 y de pronto volvió a mí como si hiciese siglos que la hubiese visto pero tan fresca como el primer día en una pequeña pantalla de 7 pulgadas; siempre me gustó el violín y éste adornado sinfónicamente me hace fantasear (como antaño), se trata de Memorias de una Geisha, fiel reflejo de lo que la experiencia y la vida hacen en tí.
John Williams - Becoming a Geisha .
John Williams- Sayuri´s theme.
Como he estado desaparecido del mapa bloguero durante dos meses os dejo algunas de las actividades en las que he estado inmerso, básciamente han sido (al margen del trabajo y el dichoso curso de conducir para obtener el carnét de BTP):
- Reunión en Maro (Málága) con el grupo de "las personas libro", algo que no sabía que existía y fíjate por dónde su fundador es de Andújar (Jaén), se trata de un grupo de personas apasionadas de los libros que básicamente lo que hacen es juntarse para "regalarse" mutuamente aquéllos párrafos, estrofas o cachitos de libros que a ellos les han gustado o le han reportado algo, no es un club de lectura puesto que no se habla sólo de un libro y del autor del mismo, sino que simplemente se trata de disfrutar de lo que a otros les ha hecho disfrutar leyendo. Del encuentro al margen de disfrutar de las hermosas vistas de este pequeño pueblo malagueño y de esos textos con los que, y muy especialmente una señora argentina nos deleitó, pude estar con dos buenos amigos, a uno de ellos, por el corazón tan grande que tiene lo añoro siempre y me gustaría que viviésemos en la misma ciudad pero el destino ha querido que sea en estas circunstancias y no en otras en las que nos hayamos tenido que encontrar. Durante la reunión pude tomar notas de algunas cosillas, especialmente útiles a la hora de poner en práctica nuestra oratoria en público (nunca se sabe cuándo nos va a tocar hacerlo) yademás en mi cuaderno quedaron trazados para siempre el nombre de dos poetas que me llegarón hondo: Nazim Hikmet (poeta Turco) y Ángel González (poeta Español), de ellos os dejo algunos textos:
EL GIGANTE DE OJOS AZULES
Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña
Cuyo sueño era una casita
Pequeña, como para ella,
Que tuviera al frente un jardín
con temblorosas madreselvas.
El gigante amaba en gigante
Su mano, a grandes obras hecha,
Mal podía construir los muros
Ni usar el timbre de la puerta
De una casita con jardín
de temblorosas madreselvas.
El gigante de ojos azules
amaba a esa mujer pequeña
Que pronto se cansó, mimosa,
De tan desmesurada empresa
que no concluía en un jardín
con temblorosas madreselvas.
Adiós, ojos azules, dijo.
Y, con graciosa voltereta,
Del brazo de un enano rico
Penetró en la casa pequeña
Que tenía al frente un jardín
con temblorosas madreselvas.
El gigante comprende ahora
Que amores de tanta grandeza
No caben ni siquiera muertos
En esas casas de muñeca
Que al frente tienen un jardín
con temblorosas madreselvas.
Nazim Hikmet.
- Ruta por el Sendero del Río Borosa (Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas).
Luar na Lubre - hay un paraiso
CUMPLEAÑOS
Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.
Yo comprendo: he vividoun año más,
y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
Ángel González.
- Viaje a Ronda, la bandolera...la ciudad soñada...darse un paseo por los alrededores del Tajo, admirar y acongojarse con el poder de la naturaleza, degustar el vino y el queso de esta serranía rondeña húmeda y fría (aunque en nuestro caso fue más lluviosa) y visitar la Colegiata de Santa maría así como el Museo de la Santa Inquisición y de la Brujería.
El Tajo de Ronda.
Colegiata de Santa María (Ronda).
Bueno y hasta aqui el post de hoy, para otro fotos de Gibraltar (un esperpento que aún queda en pie) aunque no deja de ser curioso, a todos/as buena semana.
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